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El estigma social de la enfermedad

Bailarina discriminada por otras como estigma social

El estigma social de la enfermedad

El estigma social de la enfermedad ha existido siempre, y también ahora. Parece un poco duro e incluso incierto decir esto en la sociedad civilizada en la que vivimos. Desde luego contradice el discurso políticamente correcto que nos inunda. Pero lo cierto es que casi nunca empapa. Y si se anima el lector a seguir leyendo entenderá por qué lo digo. La enfermedad sea cual sea nos invalida en una de las dimensiones que nos hacen más humanos, la social.

QUÉ ES LA ESTIGMATIZACIÓN

Detengámonos un momento en el significado de la palabra estigma. El significado de la palabra estigmatizar y el concepto de estigma social se debe al sociólogo estadounidense Erving Goffman, que lo introdujo en el año 1963. Se trata de una cualidad o condición que tiene cierta persona y que produce un rechazo o menosprecio por parte de la sociedad, al incluirla en un determinado grupo no aceptado por la misma. Puede ocurrir por ciertas características anatómicas, psicológicas o de pertenencia a cierto colectivo.

 

IMPLICACIONES SOCIALES DE LA ENFERMEDAD

El estigma social de la enfermedad tiene una serie de implicaciones. Nos condena al aislamiento, a veces obligado, a veces impuesto por nosotros mismos (en aras de no hacer sufrir a los demás). La enfermedad en ocasiones es la antesala de la muerte y el solo atisbo de la misma nos hace huir, incluso hacer huir a nuestros seres queridos. No les culpemos ahora.

Pero no solo se sufre aislamiento. También al sujeto enfermo se le invalida como sujeto social. Como sujeto que puede contribuir al desarrollo cultural y evolutivo del grupo en el que se encuentra.

Y en los casos más extremos, aquellos que ya no se preocupan por disimular su cinismo contra el discurso políticamente correcto, en aquellos casos, además, se les considera una rémora. Alguien por el que debemos de parar nuestra existencia para dedicarnos a ellos o peor aún, pagar por seguir saludables.

LOS ENFERMOS NO LO TIENEN FÁCIL

Definitivamente los enfermos no lo tienen fácil. Ni desde ellos mismos ni desde los demás. Porque estos miedos y estos reparos que son vividos, no son contemplados. Son reprimidos, peor aún negados. Ni siquiera pueden ser nombrados en la sociedad del Bienestar en la que vivimos. Una sociedad del Bienestar donde nuestra eficacia ha conseguido erradicar la enfermedad. Erradicarla eficazmente pero solo desde su visión. Donde sus huellas físicas, e incluso su dolor y sufrimiento se ocultan a la vista.

La propaganda de eficacia y bienestar ha conseguido transmutar la imagen de una sociedad con sus luces y sus sombras, una sociedad humana compuesta por humanos que no son perfectos, en una asepsia totalitaria en busca de un ideal de eterna juventud. Donde cualquier diferencia es aplastada. Y la enfermedad es una de esas diferencias.

RECONOCER LA DIFERENCIA

Reconocer la diferencia, también supone reconocernos a nosotros mismos. Somos lo que el otro espeja de nosotros mismos. Como decía el psiquiatra, sin su mirada, la del otro, no somos reconocidos. Renunciamos a nuestros enfermos si no los miramos. Si no reconocemos su existencia, su diferencia. Y en la medida en que los reconocemos a ellos, también nos reconocen ellos y nos enriquecemos. La diferencia asusta, pero enriquece. Y al reconocer la diferencia, reconocemos nuestra capacidad para ser diferente. Diferente del discurso social omnipotente donde tenemos que acercarnos al ideal. Al discurso único idealizado que aplasta cualquier originalidad. La originalidad de ser.

EL ESTIGMA SOCIAL DE LAS PERSONAS CON SIDA

Una de las principales manifestaciones en nuestros días del estigma social de la enfermedad lo constituye la discriminación hacia las personas con SIDA.

Cuando el estigma social se asienta, se produce la discriminación. Los descubrimientos y avances en atención sanitaria han convertido a VIH en una enfermedad crónica. La calidad de vida de estos enfermos puede equipararse a la de muchos ciudadanos, así como su esperanza de vida. Sin embargo, la apreciación o idea de la gente no ha evolucionado de igual manera. El estigma social y discriminación a los enfermos de sida es un problema desde la perspectiva de la Salud Pública, pues afecta negativamente a la respuesta de la sociedad para atajar al virus y ganarle la batalla. Esto es así porque supone un obstáculo para el acceso y generalización de los tratamientos, por el temor a acudir a los servicios de salud.

ESTIGMA SOCIAL EN ENFERMEDAD MENTAL

El estigma en salud mental es otra de las vertientes importantes de este tema. Se estima que 1 de cada 4 personas padece una enfermedad mental a lo largo de su vida. Como tema especialmente relacionado con el área de la psicología, será tratado en nuestro próximo post.

Hasta entonces.

 

 

 

Susana Jimenez

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